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julio 6, 2018

La nueva caficultura colombiana

Desde sus comienzos, la caficultura colombiana ha sido en su mayoría de pequeños productores, quienes han sido siempre los protagonistas, pero un artículo reciente publicado por la Corporación BPA, cuyos apartes reproducimos a continuación, destaca la creciente importancia de la sostenibilidad y de la apuesta por la más alta calidad en la producción de café en Colombia.

La caficultura colombiana está viviendo una nueva era, donde el modelo de una agricultura a gran escala, con fuerte utilización de insumos químicos y basada en un papel central de grandes productores, está siendo reemplazada por un modelo enfocado en la sostenibilidad, en el empoderamiento del pequeño productor, en la producción limpia y en la calidad del café colombiano para apuntar al mercado de los cafés especiales y denominaciones de orígen. Estos cambios están siendo impulsados por la Federación Nacional de Cafeteros, que está ejecutando nuevas estrategias comerciales y enfoques de desarrollo rural.

En el mercado internacional se conocen como cafés especiales, aquellos que el mercado paga a un precio mayor debido a sus mejores características y en los cuales ese sobreprecio llega directamente al productor. En este grupo entran los café con denominación de origen, como la que maneja Buencafé con su sello de café 100% colombiano, o los cafés producidos con tecnologías ecológicas y amigables con el medio ambiente, cuya producción se ha convertido en una nueva bonanza para los caficultores.

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El café se ha convertido en Colombia en una institucionalidad. Actualmente no solo se cultiva y se produce en el tradicional Eje Cafetero (regiones de Caldas, Quindío, Risaralda y el sur de Antioquia), sino que en departamentos como Huila y Cauca, al sur del país, la producción de café está creciendo rápidamente. Esta redistribución ha permitido tener producción durante todo el año con gran variedad de perfiles, como diferentes tipos de acidez, de cuerpo, de sabor y suavidad, que están permitiendo al país dominar en aquellos mercados que están dispuestos a pagar más por un mejor café.

Hoy el caficultor típico tiene una mayor conciencia ambiental, incorpora prácticas de producción limpias y administra su cultivo con criterio empresarial. El programa de renovación de cultivos de la Federación Nacional de Cafeteros ha sido pieza clave en esta estrategia, pues en los últimos cinco años se ha renovado el 40 por ciento (363.000 hectáreas) del parque cafetero. La renovación no es sólo plantar nuevos árboles, sino cambiar la mentalidad del caficultor.

Con este nuevo enfoque de desarrollo sostenible, la FNC apoyado de todas las entidades que involucra, entre ellas Buencafé, espera consolidar la caficultura como una locomotora que jalone el crecimiento de todo el agro colombiano, erradicar la pobreza dentro de la población cafetera, formalizar el empleo de los empresarios cafeteros y mejorar la competitividad de la caficultura colombiana.

Con este nuevo enfoque, Buencafé también ratifica su compromiso de agregar valor a las familias caficultoras colombianas, de seguir ejerciendo sus prácticas bajo políticas de sostenibilidad y de seguir exportando al mundo entero lo mejor del café 100% colombiano.

>>La nueva caficultura colombiana. Colombia. Corporación PBA. Extraído de http://www.corporacionpba.org/portal/content/la-nueva-caficultura-colombiana

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