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junio 1, 2018

Entendiendo los organismos genéticamente modificados: ingeniería genética y el futuro del café

El cultivo del café arábigo es complejo y delicado. Esta especie se cultiva principalmente en el llamado “cinturón del café”, donde aproximadamente 25 millones de personas se dedican a su producción, y quienes son vulnerables a las consecuencias del cambio climático.

“Mi padre podía producir 2.000 kilogramos de café por hectárea”, dice Sulaiman Abu Bakar, un productor de café en Aceh, Sumatra. Hoy, su finca produce sólo unos 800 kilogramos de café verde por hectárea. Esta disminución no es exclusiva de la finca de Sulaiman, sino un problema común para sus vecinos y la región.

Estudios sugieren que para 2050 el cambio climático afectará a más de la mitad de la tierra actualmente empleada en el cultivo de café y creará condiciones inadecuadas para la producción. Si bien el cambio climático es difícil de predecir, la comunidad científica está de acuerdo en que las perspectivas futuras para la producción de café no son alentadoras a menos que se tomen medidas inmediatas.

Los programas de mejoramiento convencionales pueden tomar más de 30 años para encontrar una solución, lo cual deja como una herramienta rápida, potencial y efectiva la ingeniería genética.

Mutaciones naturales y artificiales

La selección natural aprovecha las mutaciones genéticas que confieren rasgos ventajosos. Los organismos silvestres no domesticados han estado sometidos a la selección natural durante decenas de miles de años, lo que les permite sobrevivir en diversos entornos, y cada organismo es parte de una población genética diversa. Desafortunadamente, el café arábigo es uno de los cultivos genéticamente menos diversos, una desventaja para la especie y su capacidad de superar las amenazas del cambio climático.

Algunas variedades de café arábigo son el resultado de una mutación genética natural. Por ejemplo, la variedad Maragogype, conocida por sus semillas grandes, fue descubierta en Brasil y ahora se cultiva en todo el mundo. Debido a que las mutaciones naturales ocurren de manera espontánea, es importante que los productores reconozcan estas anomalías y separen las semillas para la futura siembra y propagación. Si bien se han cultivado nuevas variedades de café por este medio, este proceso es lento y la mayoría de las mutaciones no se reconocen, ya que la selección natural ocurre a lo largo de generaciones. Esta es una gran desventaja para el productor, que debe enfrentar las cada vez más cambiantes condiciones en la actualidad.

Los esfuerzos para investigar las mutaciones genéticas inducidas artificialmente en las plantas comenzaron en la década de 1920. Por ejemplo, científicos expusieron cientos de semillas a rayos X, un mutágeno (agente que causa mutación genética) capaz de romper las barreras físicas de la semilla. Debido a la longitud de onda de alta energía, los rayos X pueden penetrar las estructuras celulares de la semilla e inducir mutaciones genéticas hereditarias, una técnica llamada mutagénesis. Pasarían otras tres décadas hasta que la estructura del ADN fuera propuesta por los científicos genéticos Franklin, Crick y Watson, impulsando el desarrollo de un nuevo campo: la biología molecular.

La mutagénesis se refinó y mejoró durante el siglo pasado. Además de los rayos X, tanto la radiación gamma como la radiación de neutrones se han usado para inducir mutaciones. La mutagénesis química, una aplicación más reciente, también ha tenido éxito. Esta técnica ha progresado significativamente desde los experimentos pioneros en la década de 1920 y los investigadores ahora pueden tratar plantas enteras, esquejes y tejidos en cultivo, y el desarrollo de la mutagénesis ha aumentado artificialmente la diversidad genética en cultivos esenciales, lo que permite a los científicos lograr cultivos con características novedosas que les permitan sobrevivir y prosperar.

Por fortuna, Buencafé no ha tenido que recurrir a los organismos genéticamente modificados. Por medio del Centro Nacional de Investigaciones de Café (Cenicafé), desde 1967 ha seguido una estrategia de diversidad genética para desarrollar variedades multilineales resistentes a enfermedades como la roya, una gran ventaja competitiva frente a otros países productores.

Este mejoramiento genético se logra mediante entrecruzamiento natural de los mejores padres y luego mediante la selección de las mejores progenies o hijos, que heredan características como la resistencia a la roya.

Para seguir leyendo el artículo completo ingrese a https://dailycoffeenews.com/2018/01/29/understanding-gmos-genetic-engineering-and-the-future-of-coffee/

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Understanding GMOs: Genetic Engineering and the Future of Coffee. Enero de 2018. Daily Coffee News. Recuperado de https://dailycoffeenews.com/2018/01/29/understanding-gmos-genetic-engineering-and-the-future-of-coffee/

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